La reforma, la protesta y yo.

Aparentemente, el mensaje que he querido transmitir sobre mi posición al respecto de las situaciones que hoy afectan a mi país, no lo he transmitido claramente – o se está entendiendo de otra forma. Es por eso que estoy escribiendo este post y espero que todos lo puedan leer.

Lo primero que quiero dejar claro es que no estoy en desacuerdo con una reforma fiscal para mejorar la capacidad recaudatoria del Estado, y voy a explicar por qué. Cuando yo digo o pongo un avatar en los medios sociales que dice “No a la reforma” a lo que me refiero es que NO estoy de acuerdo con ESTA reforma: Una reforma no consensuada, aprobada al vapor y con puntos que no son coherentes con las mejores prácticas a nivel mundial. Prueba de esto es que hace ya como un mes divulgué una propuesta de reforma con la cual estaba de acuerdo (la del CREES) por los medios sociales y que muy pocos leyeron ni le hicieron caso–empezando por el gobierno. La forma en que se ha hecho este proceso es como si fuese una dictadura y todavía no estamos ahí. Mucha gente ha sacrificado demasiado para que seamos libres, algunos con su vida. En segundo lugar para mi es muy importante dejar claro que mi posición no es política, es cívica. No busco protagonismo ni cámaras en este asunto. 

Ahora paso a explicarles por qué no estoy en desacuerdo con una reforma fiscal integral:

  • La realidad es que estamos frente a un déficit como nunca antes y con los recursos que el Estado percibe, no es posible hacerle frente ni solucionarlos.
  • La ejecución desmedida del presupuesto nacional por el gobierno anterior nos llevó al lugar donde estamos y eso no lo puede cambiar nadie. El dinero gastado no vuelve.
  • Si el gobierno reduce drásticamente a niveles esperados el gasto corriente actual y planifica el gasto capital ejecutándolo según el plan –en mi humilde opinión y luego de consultar con varios expertos economistas– aún así no se llegaría a niveles suficientes de superávit para tener una economía productiva, sostenible y saludable.
  • En nuestro país hay demasiada evasión y demasiadas exenciones. Esto hay que equilibrarlo. En un país con decenas de miles de empresas muy pocas tributan. Y existen docenas de exenciones en diferentes rubros o industrias  productivas del país. La presión tributaria, o el porcentaje de impuestos que pagan los particulares al Estado en relación al Producto Interno Bruto (PIB) y que se calcula en base al monto total recaudado, en RD es de 14%. Para ponerlos en perspectiva en países desarrollados este ronda entre el 30% y 50% y en países como los nuestros ronda un 20%. Para entender un poquito más el tema los invito a leer un artículo breve pero con sustancia de la autoría de Edgar Barnichta en el Listín Diario.
  • De seguir como vamos (gastos y recaudo) actualmente, nosotros estamos aproximadamente (ya que no es posible medir con exactitud esto) a 6 meses o 1 año de convertirnos en el próximo Grecia – es decir, declarar el país en quiebra y tener que hacer una reestructuración completa de la deuda con miles de otras implicaciones e impacto no sólo para el Estado pero para cada uno de nosotros que conllevará años para recuperarnos. No podemos llegar ahí y hay que tomar medidas para evitarlo a toda costa.

No soy un falso patriota.

Todo lo que yo sé y mi forma de pensar son el producto o resultado de mi crianza. La forma en que muchas pero en especial 4 personas me inculcaron: mi padre, mi madre, mi tío y mi tía. A través de sus hechos y ejemplos me enseñaron que muchas veces –y por encima de la conveniencia personal– debemos luchar por la justicia, la equidad, la democracia y la libertad de expresión. Es por este espíritu que me solidaricé con los diferentes movimientos y protestas pacíficas que se están llevando a cabo.  Dicho eso me estoy dando cuenta que están apareciendo muchos falsos patriotas por la situación actual. Mi tío Freddy Beras-Goico una vez dijo que “Cuando los pueblos llegan a estas situaciones, corren el riesgo de que surjan falsos patriotas” y pienso que eso está sucediendo. También me estoy dando cuenta que hay mucha desinformación y que el 90% de los que protestan no están bien informados ni tienen todo claro. Eso no es culpa de ellos, o quizás en cierto sentido sí. 

Con relación a la manifestación del 11/12.

Soy un fiel creyente de que el que no ejerce su deber de protestar no tiene derecho a reclamar. Y hay que protestar por una reforma mejor pensada y consensuada, por un presupuesto más justo y por un mejor expendio del dinero público – el dinero que aportamos nosotros que sí nos fajamos y producimos con el sudor de nuestra frente. Aplaudo la unidad como pueblo que hemos alcanzado con este tema, el rol que han jugado los medios sociales y algunas personas de la prensa. Pero todavía falta. Falta información y educación. Pero sobretodo objetivos claros. Por momentos siento que algunos están protestando por protestar y no por lo que realmente importa. Nosotros NUNCA antes (refiriéndome al período que me incumbe, es decir, desde que yo nací hasta hoy) nos habíamos unido por una causa como en esta ocasión y creo que eso se evidenciará mañana. Lo más importante de la manifestación de mañana no es la reforma en sí –ya que fue promulgada y convertida en ley– sino que se envíe el mensaje al gobierno de que el pueblo está atento y no se quedará callado ante las acciones indebidas y los procesos que tengan resultados que los afecten y que se lleven a cabo de una manera que no esté apegada a la democracia y a los derechos que tenemos como ciudadanos.

Lo otro que quería dejar claro con relación a la manifestación es que esta generación es relativamente nueva o poco experimentada en estos temas de protestar como grupos grandes frente a algo. Y eso es sumamente peligroso. Lo del joven de la UASD que murió es evidencia suficiente para demostrar que en nuestro país no estamos lo suficientemente preparados para llevar a cabo protestas pacíficas y que sean manejadas por los cuerpos del orden de la mejor manera. Mi miedo es que por el tamaño de la protesta de mañana y las pasiones de los que nos duele nuestro país, se desate una revuelta o guerra civil que desestabilice el país y la economía. Si eso pasa ahí si es verdad que NOS VAMOS A JODER TODOS. Porque ahí entonces sí que no va a funcionar nada y entraremos en un estado inoperable. Ojo con esto. Quizás no lo estamos viendo porque sólo nos estamos concentrando en mañana. Pero podríamos estar perdiendo lo más por lo menos. 

Yo creo total y fielmente en mi país y que todavía existe la cantidad suficiente de personas que le importa y le duele la salud de nuestro pueblo como para que seamos escuchados y logremos un consenso en beneficio colectivo. 

Yaqui Núñez-Del Risco Mejía.
Bogotá, Colombia. 10 de noviembre del 2012.